Reacciones adversas frente a algunos alimentos (IV)
En nuestras entregas anteriores hemos estado hablando de este tema tan importante, y de lo fundamental que resulta discernir entre intolerancia a un alimento (lo abordábamos precisamente en el post anterior) y alergias.
Las alergias a alimentos se diferencian en un punto clave, respecto a las intolerancias: la activación o el impacto sobre el sistema inmunológico. Cuando se sospecha presencia de una reacción alérgica, significa que los síntomas son una respuesta del sistema inmunológico , cuya función -entre otras – es alertar y proteger al organismo frente a presencia de sustancias (generalmente proteínas) extrañas dañinas.
Es capaz de desencadenar una reacción en ocasiones muy rápida y violenta para eliminarlas. Hay teorías que aseveran que la alergia se da esencialmente cuando el sistema inmunológico no es capaz de funcionar ciento por ciento bien; mientras otros expertos dicen precisamente lo contrario, que su capacidad de reacción marca que los “sensores” del mismo cumplen bien su función.
El sistema es capaz en definitiva de detectar la presencia de una sustancia extraña que técnicamente se define como un alérgeno, aunque en los hechos (y para la mayoría de las personas) sea inocua .
Amenaza o no, el sistema reacciona creando anticuerpos ( es decir proteína s que específicamente se unen a otra denominada antígeno – de hecho es en este caso el alérgeno) y su propósito es neutralizar y combatir la amenaza en cuestión.
A no asustarse: en su gran mayoría, las reacciones alérgicas a los alimentos son relativamente leves. En realidad la diferencia no la marcan los alimentos sino las personas, existen individuos que tan sólo sienten molestias como comezón o erupciones a nivel cutáneo y otros que corren riesgo de vida pues presentan reacciones técnicamente conocidas anafilaxis.
Es el caso típico de hinchazones rápidas o problemas severos en vías respiratorias. El caso quizá más conocido y temido es la alergia a los cacahuetes, típicos que pueden provocar el llamado shock anafiláctico, cuyos síntomas son claros y peligrosos ya que provoca una descenso abrupto de la presión sanguínea y el paciente puede sufrir un ataque cardíaco fatal a menos que se le atienda de inmediato.
En el próximo post compartimos algunos síntomas sobre los que hay que estar bien alerta.
Imagen: mhschool
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